Cuando la gente vio por primera vez el interior del autobús durante la reforma, seguía sin entender su visión. Los viejos asientos habían desaparecido, las paredes estaban al descubierto y los cables colgaban del techo. Para la mayoría, seguía pareciendo una obra en construcción.
Y sin embargo, por primera vez, el autobús empezaba a parecerse a un futuro hogar. Nuevos paneles de madera iban sustituyendo poco a poco el metal frío del interior, y la distribución de la cocina, la zona de dormir y el espacio de estar se dejaba ver cada vez más. Cada semana traía nuevos avances. Los amigos que se habían reído del proyecto empezaban a sentir curiosidad. Lo que antes parecía un autobús viejo y sin remedio se iba transformando poco a poco en algo completamente distinto. El trabajo estaba lejos de terminar, pero la transformación ya era imposible de ignorar.
La luz natural entraba a raudales por las grandes ventanas, haciendo que el espacio pareciera mucho más grande de lo que nadie esperaba. Poco a poco, aquel vehículo estrecho dejaba de sentirse como un autobús escolar y empezaba a parecerse a una acogedora casita. Pero la mayor sorpresa aún estaba por llegar. Muy pocos estaban preparados para ver cómo quedaría el interior una vez terminado.
Ve a la página siguiente para descubrir por qué nadie creía que seguía siendo el mismo autobús de siempre.
